Sutilezas editoriales

No es una decisión inocente. Cuando en una redacción periodística, "corren" del seguimiento de un tema al periodista que lo inició o que publicó la primicia, esa acción significa algo.

Quizás parezca una decisión sutil y menor frente a los grandes embates y al fenomenal blindaje (según sea el caso de a quién se pretende destrozar o proteger) de los medios más poderosos. Pero el verdadero andamiaje de construcción de sentido desde los medios está más construido de estas "pequeñas" sutilezas que de las grandes escenificaciones.

Fue Hugo Alconada Mon quien publicó la primicia sobre los fondos irregulares que el jefe de los espías Gustavo Arribas recibió, según consigna la investigación del consejo de periodistas peruanos a la que Alconada Mon tuvo acceso.

La primera extrañeza periodística es que semejante bomba informativa no fue nunca tapa del diario La Nación. No imagino, francamente, que si esa irregularidad se la hubieran encontrado a Oscar Parrilli no hubiese sido tema principal de portada.

La segunda, es que hoy ya no es Alconada quien sigue el tema en el diario. El tema es llevado por otro periodista.

Me ocurrió una vez y nada menos que con el atentado a la AMIA. En el diario en que trabajada en aquel 1994, por algunas circuntancias fortuitas que nos suceden en las redacciones, tuve que cubrir ese tema por un tiempo. Fui sumergiéndome en lo sucedido a través de diferentes entrevistas y toda la información que iba obteniendo me llevaba a la llamada "pista Siria". Un buen día, mi entonces jefe de sección me ordena que no siga más el tema. "Fue Irán", me dice. Mi gesto debe haber sido de notoria sorpresa porque agregó: "no se hable más. El tema ahora lo va a llevar..." y me dio el nombre del periodista. Debo decir que el entonces jefe de sección y el periodista en cuestión eran hombres extremadamente vinculados a los servicios de inteligencia.

Quiero decir con esto, que no es una eventualidad cuando hay una decisión de correr a un periodista del seguimiento de lo que fue "su" tema.

Esperemos, por el bien del periodismo y de todos nosotros -no creo que sea necesario explicar que es verdaderamente escandaloso y peligroso que el titular de la AFI no pueda justificar parte de su dinero- que ese cambio se deba a decisiones personales de Alconada Mon, a que esté de vacaciones o a que se encuentre elaborando otra investigación y que no se trate de una determinación política editorial del diario La Nación.

Mariana Moyano