El patrón del mal

Conflicto de intereses, vicios de sus pasos por el mundo privado, la confusión de que el Estado es igual a una empresa, el desconocimiento institucional, los caprichos y el manejo del Estado como si fuera su propia estancia: un recorrido por el macrismo a cargo del gobierno de la Argentina. Nota y entrevista a las investigadoras Ana Castellani y Paula Canelo. 

Las paredes

No llevaba ni tres días en su cargo de Coordinador en el Ministerio de Educación de la Nación. Estaba a disgusto, molesto. Ofuscado con las funciones, con el Estado y con el color de las paredes de su despacho. Con un tono más amigable a sus gustos creía que su cotidiana de burócrata la iba a poder digerir mejor.

Asomó su cabeza por el marco de la puerta y dijo:

-Esto habría que cambiarlo, ponerle otro color. Quiero pintar todo. Tengo un amigo que se va a ocupar.

Los que estaban a su alrededor se miraron y alguien se atrevió a explicarle lo obvio:

-No, pero esto es el Estado. Hay que llamar a una licitación. No es que uno llama a sus amigos como si fuera su casa.

-Ah, ¿no?

Y volvió a meterse en su despacho de paredes del color que no le gustaba y con la primera lección de que lo público no es propio, aunque circunstancialmente se ocupe una función.

 

“Tus” aviones

 

Cuando Carlos Colunga, CEO de Avianca, se despegó de los negocios “grandes” de los chicos Newman en la aviación argentina contó varias cosas. Y entre esas varias, usó los modos con que se refieren al Estado los Macri boys. Contó, por ejemplo, que le había ofrecido a Isella Constantini hacer un acuerdo entre Mac Air y “tus aviones”.

“Tus” aviones no eran los jets privados de la poderosa CEO ahora ex titular de Aerolíneas Argentinas. “Tus” aviones eran la flota de la línea de bandera.

Porque así son ellos. Llegan a la función pública, algunos ricos y otros no tanto, pero necesitan del Estado para poder seguir siéndolo y se prenden a él como dueños y señores. Como lo que son y hacen en sus countries, casas, campos y estancias.

 

MacriYMacri

 

Mauricio Macri en tanto dueño de SOCMA, que posee SIDECO, que poseía el Correo Argentino, tenía una deuda con el Estado argentino por no haber pagado canon e impuestos. Mauricio Macri llega a la Presidencia de la Nación. Mauricio Macri Presidente le condona una deuda a Mauricio Macri empresario. Y Mauricio Macri se vio obligado a detener la estafa sólo porque el intento de saqueofue nota y la nota fue escándalo. Ya hemos aprendido que se detienen únicamente si alguien corta la cadena que imponen ellos: la del “si pasa, pasa”.

Es brutal y a cualquiera le temblaría la mano antes de firmar algo por el estilo, pero a él no. Y no porque sea un individuo malo, de malas intenciones o un psicópata sin tratamiento. Es lo mismo que con la Junta militar. Ahí no había hombres desquiciados de odio individual. No cometieron errores, ni cometieron excesos. Se trató de un plan sistemático. En aquellos años de destrucción y aniquilamiento; en éstos de saqueo del Estado y refundación.

Vinieron a llevarse todo lo que el Estado había logrado en estos últimos 12 años, pero también vinieron a poner el país en fojas cero. Porque no se trata sólo de dinero; se trata especialmente de poder. Los patrones de la Argentina no pueden permitir que quienes no lo son los miren fijo a los ojos, les diputen la renta, se atrevan a cuestionarlos, los enfrenten y les disputen. El empresariado argentino no paró de ganar dinero durante los años del kirchnerismo en el gobierno y es probable que quisieran un cambio para ganar aún más. Pero no deja de taladrarme la frase de Aldo Ferrer que hace comprender los comportamientos que no explica el vil metal: “El poder económico es capaz de aceptar perder dinero con tal de no perder poder”.

No son errores, es un patrón.

 

La calesita

 

La fórmula aplicada por Macri para condonarse la deuda a sí mismo no es nueva. El Presidente proviene de un grupo económico que siempre necesitó del Estado para poder seguir siendo poderoso: como contratista, como socio o directamente cargándonos a los argentinos sus propias deudas.

                   Ya lo escribí en 2015. Y no es por pedantería que voy a reiterarme, sino porque no creo que si lo                       reescribo me vaya a salir mejor:

 

“Todas estas idas y vueltas durante la dictadura harán que, tal como relata Galazzo y según un estudio de Eduardo Basualdo, Miguel Acevedo y Miguel Khavise, los Macri pasen de 7 empresas en 1973 a 47 al fin de la dictadura, entre las que se cuentan SEVEL, SIDECO Americana, SOCMA y MANLIBA. Estas jugadas empresariales, a los argentinos, nos terminan costando caras: según explica Jorge Arguello, “la deuda de FIAT de 170 millones de pesos terminó transformándose en bonos del Estado que le permitieron a los Macri pagar su deuda a un valor que equivalió a 10% de la original. Claudio Lozano sostiene, además, que importantes empresas controladas y/o vinculadas al grupo SIDECO Americana, Pluspetrol, SOCMA, Dragados y Obras, RSZA Producciones, IECSA y MANLIBA acumulan endeudamientos en el exterior cercanos a los 180 millones de dólares, que fueron transferidos a la sociedad a través de los seguros de cambio”. Por esos días, Domingo Cavallo estaba en la Presidencia del Banco Central y el economista de Mauricio, Carlos Melconián, fue quien se ocupó de las cuestiones técnicas desde el Banco Central para que nos pasaran a todos los argentinos las deudas de los Macri-Blanco Villegas. Datitos, no más, para quienes quieren comprender quiénes son los se quedaron con la platita que pagamos como deuda externa y, sobre todo, para los tan preocupados por el qué se hace “con el dinero de mis impuestos”.

 

El grupo SOCMA (como otros tantos que se ha valido de la crítica al Estado para reducirlo y de ese modo saquearlo y vivir de él sin que se note a simple vista la depredación) se hizo el que es porque logró que por el torrente sanguíneo de lo público circulara dinero hacia sus arcas privadas. En esta ocasión, enriquecerse ya no está a tiro de contrato sino a tiro de decreto. Así es que firma, hace y deshace cuando se descubre la estafa. Y a todo le aplican la lógica de la calesita.

 

-        Macri Presidente le condona deuda a Macri empresario

-        Oscar Aguad, Ministro de Macri, dice que el gobierno de Macri va a “tratar” de cobrarle la deuda al clan Macri

-        Casa del Encuentro, la ONG de Fabiana Tuñez, la titular del Consejo Nacional de las Mujeres del gobierno de Macri, le pide al gobierno de Macri a través de Fabiana Tuñez (que lidera la ONG que hace el pedido) que efectivice lo del cuerpo de abogados para víctimas de violencia de género. 

-        Macri poseía la empresa de taxis Mac Air. La “venden” a Avian, que es de Macri. Y Macri condona la deuda que Macri, a través de Mac Air, tenía con el Estado.

-        La concesión de la autopista de zona Norte es de AUSOL, que es de SIDECO que es de Macri. Macri firma un decreto para que la empresa AUSOL, que es de SIDECO, que es de él cobre más caro el peaje.

-        Macri tiene firmas en Panamá Papers. Como ex propietario de Correo Argentino Macri le hace juicio al Estado Nacional, pero Macri Presidente no le comunica esto al Procurador General del Tesoro (el custodio legal del Estado que Macri Presidente debe cuidar). Macri empresario intenta hacer un acuerdo con el Estado (cuyo jefe es Macri Presidente) que es un estafa para el tesoro nacional. En esta sociedad del Correo Argentino aparece como socia la empresa Odebretch, la misma del escándalo del Lava Jato en Brasil, la que depositó más de medio millón de dólares en las cuentas de Gustavo Arribas (titular de la AFI y el hermano de Macri Presidente según las propias palabras de Macri), dinero que Arribas no ha podido aún justificar. En la misma sociedad figura el Banco Meinl, que opera en guaridas fiscales y cuyo es dueño está preso por estafa y lavado. Y en todo esto se funden las firmas de Macri empresario y Macri Presidente.

-        IECSA, constructora de Angelo Calcaterra, primo de Macri aparece involucrada directamente en las coimas que pagó Odebretch, empresa socia del Correo Argentino de Macri.

-        Y quien controla las empresas de Macri y de Calcaterra en la UIF es Pía Monkes Calcaterra, hija de Angelo y sobrina de Macri 

 

En todo está él.

 

El saqueo

Pero no se trata de echarle leña al encendido indignacionismo moral de ver actos de corrupción en cualquier medida que el Presidente toma, sino de ir más allá. Porque hay un más allá de la corrupción y es precisamente la práctica que en general no se ve: la del saqueo.  

Si se tratara de “casos” de corrupción, la cuestión no sería tan complicada: se separa a/los funcionarios corruptos, se busca al corruptor, se investiga, se judicializa y, llegado el caso, se encarcela al/los responsables. Pero aquí estamos hablando de algo bien diferente. Estamos frente a una matriz, a una lógica, a un orden, a una refundación del Estado; estamos frente a un patrón. Una vuelta al Estado bobo, atado de pies y manos, servil al poder económico y arrodillado y desguazado frente a los que siempre fueron los dueños de todo.

 

La puerta giratoria

 

Ana Castellani y Paula Canelo son investigadoras de la Universidad Nacional de San Martín y del CONICET. En su notable trabajo de “Puerta Giratoria” observaron que “el rasgo del gabinete de Macri que más puede potenciar el riesgo de conflicto de interés y captura de la decisión estatal es que el 24 por ciento de los funcionarios (86 de 364) ocupaba un cargo en el sector privado al momento de ser convocado para integrarse al gobierno. Se trata, de esta forma, de casos directos de “puerta giratoria” que, de aplicarse las recomendaciones internacionales vigentes (o al menos la legislación previa a la reforma 2001 de la Ley de Ética Pública) no podrían haber asumido su función”.

Y van, incluso, más allá: “Macri transformó al gabinete nacional en un área de profunda influencia de gerentes y/o empresarios, tanto en términos cuantitativos como cualitativos. Por un lado, por la magnitud, extensión y visibilidad de su presencia en estas altas dependencias del gobierno y del Estado. Por otro, porque desbordaron el “área económica”, donde generalmente tendían a posicionarse, para colonizar el “área política” del gabinete, transformándose así en actores decisivos en la toma de decisiones políticas. Esto constituye un rasgo inédito en la experiencia argentina reciente, al tiempo que configura numerosas situaciones de riesgo de conflictos de interés y captura de la decisión estatal en contra del bien público como venimos viendo en numerosos casos que se fueron sucediendo recientemente. No casualmente en catorce meses de gestión se abrieron más de ochenta expedientes por conflicto de interés y se inició más de una decena de denuncias penales a diversos funcionarios y al propio Presidente por situaciones de cruces incompatibles entre intereses privados e interés público”.

Toda la investigación de campo les demostró a Castellani y Canelo que el conflicto de intereses es algo serio; toda la bibliografía sobre la “revolving door” (Puerta giratoria) indica que hay que poner mucha atención y cuidado cuando el sector privado se apodera del Estado; todo lo que estamos viendo da pánico.

“El mundo privado se rige por incentivos que muchas veces pueden entrar en colisión con intereses públicos”.

 

“¿Acá cuánto se gana?”

De ese mundo privado proviene una de las personas que llegó a “gestionar” los canales educativos creados desde el Ministerio de Educación de los gobiernos K. Primero se asombró por el espacio: lo confortable, amigable, bello que es el edificio de Educ. Ar en la Ex ESMA. “Ah, pero este lugar no es feo”, le dijo sorprendido a una funcionaria que lo esperaba para hacer el traspaso institucional.

Seguramente, la primera vez que le dijeron “Estado” este joven ex directivo de empresa privada imaginó un lugar sombrío, sucio, con decenas de prototipos de la empleada de Gasalla. Cuando se encontró con gente joven y sobre todo talentosa y que amaba su trabajo la cosa le pareció mejor.

“¿Acá cuánto se gana?”, disparó el yuppie con un desparpajo que dejó a la ahora ex funcionaria paralizada.

-No te entiendo.

Dijo ella para recuperar el aliento.

-Sí, sí, ¿cuánto ganás vos?

La mujer le dio la cifra y al flamante funcionario estatal le pareció cifra menor.

-Ah, no, yo por eso ni vengo. ¿Cómo se hace para ganar el doble?

La ex funcionaria no sabía ni hacia dónde mirar, ni qué mirar, ni con qué cara mirar(lo).  Pero la insolencia la envalentonó y cambió por completo el tono, el estilo y el clima del encuentro.

-Mirá, esto es el Estado. No es que cada uno negocia lo suyo. Hay escalafones, organigramas y presupuesto estipulado. Yo ni debo ni quiero participar de una conversación de estas características.

Dijo “buenas tardes” y dio por finalizada la reunión.

Al día siguiente, ella dejó el que fuera su despacho por varios años y el que quería ganar más asumió en su lugar.

Apenas unos días después de esta conversación y en la otra punta de la ciudad, los trabajadores de Casa de Gobierno se enteraban de una nueva y determinante resolución: se cortaban las horas extras. El argumento, el de siempre: la “austeridad”.

Menuda sorpresa se llevaron los desguazados cuando vieron que los fondos de sus ya no permitidas horas extras no iban a algún fondo monacalYDeAusteridadDePobrezaFranciscana sino a engordar los salarios de los CEOs recién llegados, que por las cifras salariales del ámbito público ni sacan el cero kilómetro dela cochera.

 

Patroncitos

 

No son de los números de leyes que más repetimos. No es la 1420 ni tampoco la 26522, pero  nos condiciona (“determina” dirían los lectores más fundamentalistas del Hegel según Marx) la vida a todos los trabajadores y trabajadoras. La ley 14250 de convenios colectivos de trabajo y el decreto 1135 de 2004 -con la firma de Néstor Kirchner y que repuso las paritarias- son los paraguas legales que tenemos los no poderosos en términos económicos y los que necesitamos de la regulación estatal para pagar la luz, viajar en subte, comprar la leche e, incluso, poder tomarnos algunas vacaciones. Y la 26075 es la que establece el incremento de la inversión en educación, ciencia y tecnología por parte del Gobierno nacional, los Gobiernos provinciales y el de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y las paritarias docentes. Fue sancionada el 21 de diciembre de 2005 y promulgada el 9 de enero de 2006.

Los (no tan) republicanos que llegaron batiendo el parche de la inseguridad jurídica K a la Casa Rosada decidieron que 2017 no era un año para discutir paritarias. Que mejor los docentes se la aguantaran con $250 de aumento y que si no les gusta, se joden, se joden.

Pero hete aquí que la lógica más mínima no sólo del agrupamiento gremial, sino la básica de la dignidad y del derecho moderno dijo que no; que si los convenios colectivos de trabajo son una ley, ésta está para ser cumplida y que si los derechos básicos de los trabajadores no son tenidos en cuenta, los trabajadores –en este caso los trabajadores docentes- iban a recurrir al derecho constitucional de la protesta legal y legítima e iban a realizar un paro.

Como no se tenía antecedentes en la vida democrática argentina desde 1983 para acá, el comportamiento de patroncito se adueñó de las altas esferas del Estado. Y como todo capanga con rastro de hijo único, éstos se encapricharon. Primero el patrón formal de los patroncitos, el Presidente. Muy ofuscado, con la cara roja de furia y canchero -como todo Newman boy- dijo por cadena nacional en la apertura de las sesiones ordinarias del Congreso de la República que Roberto “Baradel (el titular de SUTEBA) no necesita que lo cuiden”. Claro, fue doblemente inoportuna la frase. Primero porque todo ciudadano necesita que el Estado lo cuide y, segundo, porque tanto Baradel como su familia ya han sido varias veces (una, justamente, después de la bocota de Macri habilitó la saña) amenazado de muerte; él y su familia. Inoportuno y fuera de lugar se lo mire por donde se lo mire. Y no fue un exabrupto. Es Macri en estado puro, sin red y sin discurso escrito. Él, puro y crudo.

No fue un exabrupto, como no lo fue la cifra de 8000 en boca de Darío Lopérfido, como no lo fue aquello de la “grasa militante”, como no lo fue el “se creían que podían comprar un plasma”, ni lo de “error de cálculo”, ni lo de que podemos usar la tele cuatro horas por día. No son exabruptos. Ni son errores, ni son excesos. Es un plan, y sistemático. Para refundar la Nación, para borrar lo anterior, para que el grado cero vuelva a ser la historia contada por lo poderosos. Sólo que, a diferencia de otras oportunidades, ya no son políticos con historia y cabeza en el conservadurismo, ahora son CEOs que hacen de la tecnocracia y el snob modo de respiración meditativa una nueva receta para anestesiar.

Y para dominarnos a todos necesitan (además de El anillo) una estructura argumentativa que ponga en una esquina del ring a un malo malo muy malo al que el sentido común que no piensa no sólo combata sino que le tema. Lo hicieron con Guillermo Moreno, con Aníbal Fernández y con los dos presidentes Kirchner. Esta vez le tocó a Baradel y la catarata de basura vino envasada en papel de diario y en canal de televisión.

El carpetazo más berreta lo vimos en América: en pantalla gigante y bajo el graph “los vínculos de Baradel”, una serie de flechas cruzaban fotos de rostros con el del dirigente gremial. En el medio, las imágenes de las caras de sus hijos, los amenazados. Incluida su hijita de 3 años. Cruzaron la raya de la más mínima dignidad humana, pero además violaron la convención internacional de los derechos de lxs niñxs.

Pero, como siempre, la herida profunda no se hace con un golpe sino como el esmerilamiento permanente, con el desgaste cotidiano, con la gota que horada: “Roberto Baradel mostró su título analítico de la carrera docente”, “Baradel, el preceptor de Lanús que ganó poder y que ahora define si los chicos tienen clases”, “Los docentes ratifican el paro y rechazan la conciliación obligatoria”, “¿Roberto Baradel está habilitado para ejercer la docencia?”, “Roberto Baradel confirmó el paro: ´la propuesta fue vergonzosa, Vidal defraudó a la sociedad´”, “Por qué Roberto Baradel concentra el conflicto docente en su figura”, “¿Quién es Roberto Baradel, el gremialista que amenaza con frenar el comienzo de clases”, “Baradel recibió otra amenaza y denunció al Presidente”, “Roberto Baradel volvió a cargar duro contra el gobierno: ´El objetivo es exterminar a su enemigo´”, “Roberto Baradel se enojó con una pregunta de Nicolás Wiñasky y abandonó el programa de TV”, “Baradel planea una tercera marcha contra el gobierno en una misma semana”, “Roberto Baradel aseguró que la iniciativa para reemplazar docentes fue ´una campaña orquestada desde el gobierno de María Eugenia Vidal”, “Baradel desatado. El PJ en silencio. La educación en suspenso”. Si no lo llamo acción psicológica, no sé cómo ponerle.

Hay un plan. Y a veces creo que es de volvernos locos a quienes intentamos algún mínimo de grado de coherencia, a quienes tratamos que la hipocresía no sea un modo de vida y a quienes mantenemos algún anticuerpo frente al cinismo.

 

Patroncita

 

Debe generar una sensación de mucho poder conducir cada noche el noticiero central de un canal tan poderoso como el 13. Debe hacer que iluminación, peinado y maquillaje cuiden hasta el más mínimo detalle. Debe provocar que algunas personas hasta bajen la cabeza cuando la conductora pasa a sus lados. Pero el Estado no es Canal 13. Porque pese a los CEOS, la puerta giratoria y la fama, aún, en el Estado Nacional hay hechos que si se hacen y son irregulares, a la larga o a la corta, se saben.

Y algo que se supo es que esta conductora mega estrella y de nombre María Laura Santillán, quien dice –como tantas flojitas de papeles en el feminismo- defender los derechos de las mujeres, tuvo una idea, tan poco feliz como autoritaria y discriminadora.

Desde hace muchos, pero muchos años, por la tarde en Radio Nacional tanto operadora como locutora son mujeres. Este dato no tendría ninguna relevancia si no fuera por algo desagradable que sucedió. La conductora María Laura Santillán (que además de estar en Canal 13 conduce la tarde de Radio Nacional) exigió que se realizaran cambios: que en la operación y en la locución no hubiera mujeres sino varones. Ella tendrá sus razones, sus gustos y sus motivos y, a lo sumo, se le pueden debatir. Nadie pide que cambie de opinión. Pero sí podemos exigir que: si está frente a un micrófono y tan luego de la Radio Pública no se embandere falsamente en causas que luego en los hechos no sólo no defiende sino que ensucia y que no discrimine a trabajadoras sólo por su condición de género.

Y no fue un exabrupto. Como tampoco lo fue el silencio de las “feministas” que ocupan roles en los medios públicos. Es una conducta. La de pensar que el Estado no es sino un lugar más, y a veces hasta en el que se puede hacer lo que se quiere. Como si fueran sus estancias, como si sus deseos debieran ejecutarse como órdenes incuestionables.

Están mostrando que tienen un patrón: el de comportarse como patrones.

 

Informe completo de Ana Castellani y Paula Canelo y equipo

Mariana Moyano