Análisis en caliente (que no es lo mismo que momento HOT)

La Corte Suprema de Justicia de la Nación dio, finalmente a conocer su fallo sobre el Tarifazo. A través de esta sentencia queda frenado para los usuarios residenciales de gas, es decir, el 27% de los consumidores. El otro 73% lo conforman la industria, los comercios, la PYMES, las cooperativas, las universidades, las escuelas. 

Lo primero que hay que decir, obligadamente, es que es más que importante la movilización social y la utilización de los mecanismos institucionales que permiten ponerle un freno a los abusos, en este caso, gubernamentales. Lo segundo es que el rol de ciertas organizaciones de consumidores y de algunos miembros del Poder Judicial hizo posible que la Corte se expidiera de esa manera. Lo tercero es no olvidar que el gobierno nacional tomó esta medida violando la ley (por ejemplo, no convocó a audiencias públicas) y con un notable, sorprendente y llamativo desconocimiento de la situación. Las frases que dejó el Ministro Juan José Aranguren en el encuentro de las comisiones de la Cámara de Diputados de la Nación mostraban desconocimiento y falta de plan B: o sea, asumieron el gobierno sin diagnóstico. 

Pero hay un cuarto punto que es el que, en lo personal, más me preocupa y que posee más preguntas que respuestas, pero que me funcionan como alertas. 

En caliente (y no hot) debo decir con absoluta honestidad intelectual que la cosa me suena más o menos así: el juez Ricardo Lorenzetti acaba de realizar una movida que lo coloca a él (y sus aspiraciones) en muy buena posición con la clase media; con la decisión, la Corte le calma los ánimos a sectores que ya estaban subiendo la temperatura del enojo con el gobierno a límites que quizás el propio Poder Ejecutivo no sabía cómo calmar (obviamente, la calma social para el gobierno (éste o cualquiera) es algo de muy alto valor político) pero en sí mismo el tarifazo sigue en pie. 

Y digo que sigue en pie porque salvo los hogares, el resto es decir, el 70% de los que consumen gas) deberá pagar el aumento de las tarifas. Es decir, negocio redondo para gobierno y cortesanos: calma social, la CSJN queda en un sitial de reivindicación ciudadana y tarifazo en pie aunque la apariencia indique lo contrario. Porque, además, y detalle no menor, notemos lo que observa el siempre despierto y detallista economista Alejandro Barrios (@barrios_ja en Tw): 

"Fallo de la CSJ salió como esperábamos: nuevo valor en boca de pozos viejos y solución a usuarios residenciales. Shell feliz y el pueblo también"

https://twitter.com/barrios_ja/status/766302300457533441

De la cadena –explica Barrios- salvan a la producción con el argumento de que pueden obtener el “precio de mercado”. O sea, que si el costo de producción es 2 y le reconocen 5, los productores (Shell) festejan porque no tienen que invertir un solo centavo.

El gobierno anterior les indicaba que les iba a pagar 7 si y sólo sí producían en pozos nuevos; si sacaban de pozos viejos les pagaban 2. O sea, se estimulaba la inversión. Ahora, les otorgan 5 sin exigirles nada, por lo que, como es obvio, sacarán de los pozos viejos sin invertir. Y en lugar de obtener 2, tendrán 5: cuenta sencilla, ganan 3 sin hacer nada de nada. Y a esta ganancia se le suma la proveniente del tarifazo que se mantiene en los no residenciales.

Las preguntas obligadas son:

¿A favor de quién falló la Corte?

¿Los no favorecidos por el fallo (Comercios, Pymes, etc) trasladarán el tarifazo a los precios de los productos que venden?

¿Esos aumentos no los pagarán, acaso, los “favorecidos” por el fallo de la Corte?

¿Las PYMES cómo se las arreglarán para producir, asumir el tarifazo y mantener las fuentes de trabajo?

Y en cuanto a las distribuidoras ¿qué dirán, qué harán? Si les aumenta el precio a la red y ellos no pueden trasladarlo a los usuarios, ¿quién lo pagará? 

OTROS

Análisis de Graciana Peñafort 

 

Mariana Moyano