Follow the words: el raid mediático de Noceti que autoincrimina al gobierno

Follow the money” es un leit motiv de películas de Hollywood y de cierto periodismo de investigación. “Follow the words”, me gusta más a mí porque por la boca es que muere el pez. Rodolfo Walsh ha enseñado que no hay nada mejor para quien pretenda refutar al poder que el judo argumental: usar la fuerza del oponente en su propia contra. Pablo Noceti habló y seguir sus propias palabras es lo más inteligente que podemos hacer si pretendemos desbaratar las mentiras de la Ministra Patricia Bullrich y del propio Presidente Mauricio Macri. Aquí la secuencia y un análisis de ella. Follow the words; las seguimos y nos llevó nada menos a la autoincriminación.

 

“¿Dónde está Santiago Maldonado?” Es la pregunta que pudo más que el poderosísimo mega operativo comunicacional del gobierno y la centena de trampas y operaciones de funcionarios, servicios, medios y periodistas.

No la esperaban y menos esperaban aún que ese interrogante se colara por todas y cada una de las hendijas. No la esperaban porque es una interpelación sencilla, como las de los hijos,  como esos “¿por qué?” que desbaratan hasta el más ajustado de los planes. “Dónde está Santiago Maldonado”, ya no lleva signos de interrogación. Es una pregunta que afirma, que asegura que lo vamos a buscar con la perseverancia de quien se atreve a dar la vuelta –literalmente-al mundo con un reclamo.

Es una pregunta que no tiene más de 30 caracteres; es grafiti, es un twitt, es un cartel, es un afiche, es un esténcil, es bandera y tiene el poder de algunas palabras que, unidas, son puñal.

Follow the money” es un leit motiv de películas de Hollywood y de cierto periodismo de investigación. “Follow the words”, me gusta más a mí porque por la boca es que muere el pez. Rodolfo Walsh ha enseñado que no hay nada mejor para quien pretenda refutar al poder que el judo argumental: usar la fuerza del oponente en su propia contra. Pablo Noceti habló y seguir sus propias palabras es lo más inteligente que podemos hacer si pretendemos desbaratar las mentiras de la Ministra Patricia Bullrich y del propio Presidente Mauricio Macri.

Que hablen, que los vamos a estar escuchando.

Noceti, el que no habla y que habló

Tiene esas mandíbulas duras y de rictus, las que se forjan en quienes saben que no abrir la boca es siempre mejor que llamar de más la atención. “Este abogado y amante del kitesurf tiene un currículum bastante particular: fue defensor de militares juzgados por crímenes de lesa humanidad”, dice el diario Perfil para presentarlo. “Noceti estuvo once años en la justicia criminal federal, ocupando distintos cargos en juzgados federales de San Isidro, San Martín y Bariloche. Fue defensor y fiscal ad hoc y conjuez de esos juzgados hasta 2013. En el ínterin se dedicó a la actividad privada, en distintos estudios en los que defendió a militares acusados por crímenes de lesa que luego terminaron condenados. Uno de sus socios fue defensor de Leopoldo Galtieri”, agrega la nota del 3 de septiembre.

“¡Este hijo de puta buen mozo es mi jefe de gabinete!´´, exclamó esa noche a viva voz y ya con dicción incierta, durante un festejo por el fin de año en la sede ministerial de la calle Gelly y Obes. ´¡Todas andan locas por él!´, volvió a clamar. A su lado, el aludido forzaba una sonrisa incómoda. Un video del asunto no tardó en viralizarse”, relata Ricardo “Patán” Ragendorfer en el gran perfil que escribió sobre el funcionario para el portal Nuestras Voces.

No importa quien escriba una nota sobre Pablo Noceti, lo cierto es que todos los artículos coincidirán en que se trata de un hombre de un bajísimo perfil, silencioso y discreto. Entonces ¿por qué habló?

No fue una casualidad; como no hay ni errores ni excesos. En el PRO, y menos en el gobierno, nadie opera solo. Ni un gendarme en un operativo, ni Noceti. El oficialismo es especialista en premeditar la comunicación porque no toleran lo que les sucedió con la pregunta sobre el paradero de Santiago Maldonado.

Entonces, ¿por qué, para qué, a quién le habló Noceti?

Hablame que me gusta

 Entre el 31 de julio y el 2 de agosto (los tres días entre los cuales Santiago Maldonado despareció y esa ausencia se hizo pública) Noceti hizo un atípico raid comunicacional. En esas apariciones hay una cantidad, frecuencia, contenido, formato y semántica extremadamente especiales; es decir, hay una estrategia de comunicación y nadie genera una si no es en el marco de una estrategia política.

Si hay que seguir las palabras y hacer preguntas inocentes pero incómodas, sigámoslas y hagamos: ¿Cuál era la estrategia política? ¿Resolver la “cuestión mapuche” a los tiros dándole a las fuerzas de seguridad la orden de que actúen en flagrancia sin esperar orden judicial? ¿Y si algo fallaba? Si algo fallaba, pues Patricia Bullrich se lo había explicado a Alejandro Fantino el 13 de julio:

“¿Qué pasa si pasa ´algo´?, si a alguno ´se le va la mano´”, preguntó el conductor. La ministra fue clara: “Si tengo que pagar un costo, el gobierno no lo va a pagar. Hay que actuar”.

Follow the words

 Desde el día uno, la familia Maldonado, el defensor oficial Fernando Machado y los  organismos de Derechos Humanos denunciaron que las camionetas y vehículos de Gendarmería habían sido lavados para borrar pruebas. Tiempo hubo porque el juez Guido Otranto tardó 8 días en pedir las pericias.

Desde el día uno la ministra Bullrich sostuvo -sin el más mínimo elemento concluyente- que la Gendarmería no había tenido vinculación alguna con la desaparición de Santiago Maldonado.

Si Bullrich y Noceti no poseyeran y coordinaran un mega operativo comunicacional como el que tienen, confrontarlos con sus propios dichos sería la mejor prueba. Porque sus propias palabras son la más contundente autoincriminación para el gobierno nacional.

El 2 de agosto a las 9 de la mañana, Pablo Noceti brindó una nota a Radio Nacional Esquel, una de las más mencionadas y la primera que encendió las alertas de varios.

No fue precisamente una entrevista: está por completo fuera de agenda, los entrevistadores no saben bien con quién están dialogando ni por qué. No hay eje propuesto desde los entrevistadores, las preguntas son vagas y generales, no saben dónde está Noceti ni ubican con precisión el cargo.

Un oído entrenado detecta fácilmente que se trata de una nota pedida, solicitada por el entrevistado. Nada sabíamos aún de la desaparición de Santiago Maldonado, nosotros, pero todo indica que él sí. Entonces, se responde uno de los primeros interrogantes: ahí está el porqué de salir a hablar.

“¿Qué estuvo haciendo?”, fue una de las vagas preguntas que representa a la perfección el tono de la charla. Pero en un preciso momento Noceti se larga con su extenso monólogo en el cual indica que: viajó por la RAM,  que “armamos un sistema de coordinación de las fuerzas de seguridad provinciales y nacionales”, que fue a “tomar intervención”, que el viaje fue dispuesto por la Ministro y que el Presidente está “preocupado y conoce la situación”, que hay coordinación con “la ministro de seguridad, con los jefes de los escuadrones y con todas las fuerzas de seguridad”, que “estamos investigando la organización”, que “no les quepa duda que van a ir presos”, que mantuvo “reuniones con el juez y la fiscal de los dos juzgados”, que “de ahora en más vamos a actuar en flagrancia, es decir que las fuerzas de seguridad van a actuar de oficio sin la autorización del juez”, que “hubo refuerzos de Gendarmería en la zona”.

La dureza de Noceti y la necesidad de salir a hablar no concuerda con la información pública que circulaba por esas horas.

Las primeras informaciones sobre la desaparición de Santiago Maldonado se obtienen ese mismo día 2 pero más de una hora y media después de las salidas al aire de Noceti. La radio de la agrupación HIJOS, La Imposible, entrevistó a la abogada Sonia Ivanoff, quien denunció que un joven estaba desaparecido. Horas más tarde, se sabría su nombre: Santiago Maldonado. “Hoy, a esta hora de la mañana (11:44) nos está preocupando que fue detenido un compañero y se encuentra desaparecido, hemos recorrido todas las instancias y destacamentos de Gendarmería·, denunció Ivanoff. “Fue apresado por Gendarmería y en ninguno de los tres Escuadrones está detenido. No sabemos desde ayer a las cinco de la tarde a dónde fue llevado, y, en realidad, estas situaciones son las que nos están preocupando”, agregó.

Recién el 3 de agosto se publica la primera nota en lo que suele llamarse un medio “grande”. La difunde Página 12 y allí se indica: “Un desparecido tras la represión en Cushamen. Los gendarmes entraron a los tiros a la comunidad, lo vieron correr para refugiarse de las balas”.

En esta limitada secuencia puede notarse que la nota con Radio Nacional debe ser vuelta a escuchar pero ya en otro contexto: con un desparecido. ¿Sabía Noceti de esa desaparición y por eso el llamativo raid?

Noceti no lo ha respondido porque nadie se lo ha preguntado y porque después de las sorpresivas apariciones a las que nos referimos aquí, el jefe de Gabinete de Bullrich volvió a su habitual bajísimo perfil y silencio. Lo que sí pudimos averiguar es que, efectivamente, la nota no fue producida por iniciativa de la radio sino que fue pedida desde el propio gobierno nacional.

Follow the words, sigámoslas. Y aquí aparece un primer inconveniente nada menor para el gobierno: todo lo dicho por Noceti en esta particular nota con Radio Nacional Esquel es exactamente lo contrario de lo que afirmó su superior, es decir, la Ministra Bullrich. Ante la foto que mostraba a Noceti en la zona, la funcionaria dijo lo absurdo: “estaba de paso” y “bajó del auto a saludar”. Y en el mismo sentido se lanzó el Jefe de Gabinete de Ministros Marcos Peña el 6 de septiembre también en el Congreso: “Que haya una foto no indica que condujo el operativo”.

Contrastar lo que de Noceti dijeron primero Bullrich y luego Peña con lo que explicó el propio Noceti en su raid mediático sigue siendo el mejor ejercicio.

El raid de Noceti

Entre el 1 de enero de este año y la desaparición de Maldonado el “tema RAM” estaba instalado en la prensa local –con el gobernador Mario Das Neves llamándolos “terroristas”- pero apenas en los medios nacionales. Se habían desarrollado varios operativos y detenciones pero no había habido aún ninguna intervención de funcionarios nacionales. Sólo Claudio Avruj se había expedido sobre la situación y, llamativamente, le había solicitado –en el ámbito público, claro- a Das Neves que no reprimiera. El viraje fue violento y el 2 de agosto (es decir con Santiago ya desparecido) Noceti ratifica un discurso contrario y durísimo.                       

En toda la prensa local está asentado antes de la desaparición de Maldonado que Noceti estaba en la zona en el marco de un endurecimiento del gobierno nacional frente al reclamo mapuche. En esa línea ocurre este raid de 48 horas llamativamente vertiginoso de “prenseo” en los medios locales con exactamente el mismo monólogo oficial en cada una de las entrevistas.

Noceti brinda la primera nota el 31 de julio al programa El Vespertino de Radio 6 de Bariloche, en teoría antes de la desaparición de Maldonado -aunque algunas versiones indican que Maldonado fue detenido ese día y no el 1 de agosto-. Aparece la primera puntada de la costura: Radio 6 pertenece al grupo Clarín.

La segunda “entrevista” la brinda al diario de Río Negro, que tiene vinculaciones más que estrechas con el grupo Clarín. Allí, a la hora cero del 1 de agosto, el diario publica en su portal que “el jefe de gabinete de Patricia Bullrich coordina con las fuerza federales y las policías provinciales la persecución del grupo Resistencia Ancestral Mapuche (RAM)”.

“´Se acabó la extorsión´-sigue la nota-, dijo ayer el jefe de gabinete de asesores del ministerio de Seguridad de la Nación, Pablo Noceti, que encabezó en Bariloche una reunión con funcionarios y policías de Río Negro y Chubut para coordinar la persecución del grupo denominado Resistencia Ancestral Mapuche (RAM). (…) ´Lo que quedó claro hoy es la decisión de no tolerar más delitos en flagrancia: rompieron vidrios y pretendían incendiar el juzgado´, dijo el funcionario”.

Nuevamente aquí no sólo se presenta a Noceti como el encargado de todo el operativo sino que se vuelve a remarcar la figura de la “flagrancia”, algo con lo que el funcionario insistió especialmente tanto en las reuniones con miembros de las fuerzas como en las charlas con los medios de comunicación.

La tercera nota fue con Radio Nacional Esquel, que es un medio oficial. Y la cuarta, con FM SOL 94.7 de Chubut, emisora de Cablevisión Sur, controlada también por el grupo Clarín.

De la nada, un funcionario con un perfil más que bajo saca la cabeza con un tema que hasta hacía menos de un día no era de preocupación oficial. Realiza cuatro notas, todas “monologadas”, tres las hace con medios del grupo Clarín y la cuarta solicitada (¿exigida?) por el gobierno a un medio oficial. Aquí sólo un distraído puede no ver una sistematicidad y una lógica. ¿Por qué? ¿Qué sabía Noceti? ¿Qué salió a paliar? ¿Salió para cubrirse? ¿A quién le habla? ¿Cuál es el para-destinatario de esas notas? ¿Los miembros de las fuerzas de seguridad? ¿Los está apoyando o empujando?

De la nada, un funcionario con un perfil más que bajo saca la cabeza con un tema que hasta hacía menos de un día no era de preocupación oficial. Realiza cuatro notas, todas “monologadas”, tres las hace con medios del grupo Clarín y la cuarta solicitada (¿exigida?) por el gobierno a un medio oficial. Aquí sólo un distraído puede no ver una sistematicidad y una lógica. ¿Por qué? ¿Qué sabía Noceti? ¿Qué salió a paliar? ¿Salió para cubrirse? ¿A quién le habla? ¿Cuál es el para destinatario de esas notas? ¿Los miembros de las fuerzas de seguridad? ¿Los está apoyando o empujando?

 

Como si con lo dicho por Noceti no alcanzara, todos los medios locales indican que el funcionario estuvo en la zona para coordinar el operativo de las fuerzas de seguridad. El diario HOY de Chubut indica el 3 de agosto que “Noceti recorrió la zona cordillera” para “entrevistarse con los ministros de Seguridad y autoridades de las provincias de Chubut y Río Negro”, que “afirmó que el presidente Macri sabe de la existencia del RAM y está preocupado por su forma de accionar” y que “a raíz de esto, dialogó con  Radio Nacional Esquel y anunció que el Gobierno Nacional intervendrá en el conflicto”.

FM Trevelin sostuvo también el 3 de agosto que “´El Presidente está preocupado por el accionar del RAM´, dijo ayer Pablo Noceti, (…) después de recorrer la zona cordillera y entrevistarse con los ministros de Seguridad y autoridades de las provincias de Chubut y Río Negro”. El diario El Chubut dijo que el “segundo de Bullrich pasó por Esquel y advirtió que no habrá tolerancia para los miembros del RAM. Cuando terminemos de probar quiénes son sus miembros y quiénes los financian van a ir presos´, dijo Noceti” y en esa misma nota se indica que “de esta manera planteó la intervención del Gobierno nacional en el conflicto con el grupo mapuche” y que “anunció la intención de ´trabajar coordinadamente para empezar a tomar intervención y detener a todos y cada uno de los miembros del RAM que produzcan delitos en la vía pública y en flagrancia”.

Todos los medios indican con total claridad y sin medias tintas que: Noceti estuvo en la zona y que viajó por un operativo, que se reunió con funcionarios locales, que lo hizo por órdenes de la Ministra Bullrich y que el presidente Macri estaba en conocimiento de sus movimientos.

¿Qué decidió a Noceti a dedicar todo el 1 y el 2 de agosto a este raid mediático? ¿Por qué estas apariciones, si con otros temas que maneja nunca antes había dado notas? ¿Por qué habló hasta con portales de Bariloche en una frenética carrera de gacetilleo? ¿Por qué estas apariciones en las horas previas a que se conociera la desaparición de Santiago Maldonado cuando está en la gestión pública desde enero de 2016 y no se le conocen entrevistas con la prensa y por qué luego el silencio más absoluto?

Se ha dicho ya casi todo sobre las pistas falsas que se fueron instalando con el correr de los días, sobre cómo se intentó desde funcionarios y medios encubrir, confundir y obstaculizar la investigación, sobre la “lentitud” del juez Gastón Otranto, sobre las operaciones y sobre cómo se intenta responsabilizar a “un gendarme” o a “un grupo de gendarmes” y no a la fuerza para que el delito no sea desaparición sino, en todo caso, homicidio. Pero lo que aún no han dicho ni Noceti ni Bullrich es porqué la ministra dice lo contrario de lo que sostuvo su subordinado en todos los medios locales.

El PRO trabaja de armar historias, lo hacían cuando eran oposición y lo hacen ahora que son oficialismo. Son los reyes de la gramática de la anécdota. Las palabras son el eje de su lógica.

Sin embargo, lo que hoy aún no han podido (y no podrán probablemente) explicar es por qué si uno sigue sus propias palabras lejos de aclaraciones sólo encuentra autoincriminación y contradicciones.

A veces, en lo que está a la vista y en las preguntas más sencillas están las más poderosas explicaciones. Sólo es cuestión de correr la bruma, saber mirar, escuchar con atención, encontrar el hilo y seguir a las palabras.

 

 

Mariana Moyano