Por: Claudia Acuña (LaVaca.org)


Amo lo que late, su fuerza y su coraje; que la vida sea más fuerte y que haya personas que te lo demuestren; que la pasión derribe obstáculos y la paciencia teja escaleras para alcanzar los sueños; que nada, nadie, nunca sea más fuerte que un abrazo, ese ir de la mano con cómplices hacia lugares que parecían imposibles; amo alcanzarlos y querer más, amo que la vida sea eso: siempre más.
Odio el dinero, el ego, la trenza, la agachada, la trepada, la tilinguería, el chisme, los shoppings, los lameculos, los countries, los burocrátas, los escalafones, los modales, las órdenes y demases que agitan ese pedorro cascabel del poder chiquitito, para poquitos, para los insignificantes. Odio todo aquello que sostenga que hay que conformarse porque esto es lo que hay.


 

Mariana Moyano